
Hace 10 años parecía un juego suponer como nos veríamos. A algunas personas les resultaba complicado poder escribir esa lista de sueños, supuestos o deseos que tuvieran, ya que a los 18 parece imposible descifrar que es lo que queremos.
En una ocasión tuve la oportunidad de conocer a un hombre impresionante que parecía haber conseguido todo y al preguntarle que más podría desear un exitoso hombre de negocio, (previo futbolista, entrenador, escritor, motivador) su respuesta fue contundente “no puedes dejar de ponerte nuevos retos día a día”.
En ese momento me resultó un poco confuso creer que alguien que parecía tenerlo todo, siguiera soñando, deseando y enlistando todo aquello que quería obtener. Obviamente no hablaba de cosas materiales, ya que esos son bienes pasajeros que a la larga pierden ese valor absurdo que algún día les dimos.
Si encontráramos esas listas seguramente nos daríamos cuenta que la mayoría de esos sueños ya se cumplieron, tal vez no como queríamos, tal vez no al tiempo que esperábamos, pero están terminados, ya se cumplieron.
A una década de estas tareas solo queda iniciar una nueva lista, un nuevo plan de vida con un plazo indefinido, un plan de retos, un menú de opciones de cómo queremos que sea nuestra vida. En esta ocasión incluyamos el tipo de personas de las que queramos rodearnos, aquellas que nos pueden aportar y enriquecer el camino.
Decretemos que es lo que queremos, atraigamos lo que merecemos y trabajemos para conseguirlo. Si bien es cierto que si quieres hacer reír a dios le cuentes tus planes, por lo menos encargarnos de desear cosas positivas hará el camino más interesante que simplemente sentarnos a esperar que es lo que el destino nos depara.
No hay que desperdiciar oportunidades, el no ya lo tenemos ganamos así que no hay nada que perder. Tengamos claro que si no se cumple al pie de la letra esta lista, no somos un fracaso, simplemente no se puede tenerlo todo, pero lo que dependa de nosotros, demos un esfuerzo hasta el máximo, sino ¿cómo sabremos donde está el límite?
Ahora a enlistar, a soñar y a decretar se ha dicho.
En una ocasión tuve la oportunidad de conocer a un hombre impresionante que parecía haber conseguido todo y al preguntarle que más podría desear un exitoso hombre de negocio, (previo futbolista, entrenador, escritor, motivador) su respuesta fue contundente “no puedes dejar de ponerte nuevos retos día a día”.
En ese momento me resultó un poco confuso creer que alguien que parecía tenerlo todo, siguiera soñando, deseando y enlistando todo aquello que quería obtener. Obviamente no hablaba de cosas materiales, ya que esos son bienes pasajeros que a la larga pierden ese valor absurdo que algún día les dimos.
Si encontráramos esas listas seguramente nos daríamos cuenta que la mayoría de esos sueños ya se cumplieron, tal vez no como queríamos, tal vez no al tiempo que esperábamos, pero están terminados, ya se cumplieron.
A una década de estas tareas solo queda iniciar una nueva lista, un nuevo plan de vida con un plazo indefinido, un plan de retos, un menú de opciones de cómo queremos que sea nuestra vida. En esta ocasión incluyamos el tipo de personas de las que queramos rodearnos, aquellas que nos pueden aportar y enriquecer el camino.
Decretemos que es lo que queremos, atraigamos lo que merecemos y trabajemos para conseguirlo. Si bien es cierto que si quieres hacer reír a dios le cuentes tus planes, por lo menos encargarnos de desear cosas positivas hará el camino más interesante que simplemente sentarnos a esperar que es lo que el destino nos depara.
No hay que desperdiciar oportunidades, el no ya lo tenemos ganamos así que no hay nada que perder. Tengamos claro que si no se cumple al pie de la letra esta lista, no somos un fracaso, simplemente no se puede tenerlo todo, pero lo que dependa de nosotros, demos un esfuerzo hasta el máximo, sino ¿cómo sabremos donde está el límite?
Ahora a enlistar, a soñar y a decretar se ha dicho.
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